MI MUSIKA

martes, 10 de julio de 2012

REPRESENTANTES DE LA POESIA GRIEGA



Safo

Safo [griego Σαπφω] (Lesbos, actual Mitilene, Grecia, circa 650 adC - 580 adC) Poetisa griega. Pocos datos ciertos se tienen acerca de Safo, de cuya obra se conservan apenas algunos poemas y fragmentos extraídos de citas tardías (tradición indirecta) y de papiros. Vivió toda su vida en Lesbos, una isla griega cercana a la costa de Asia Menor, con la excepción de un corto exilio en Sicilia en el año 593 a.C., motivado por luchas aristocráticas en las que se encontraba comprometida probablemente su familia perteneciente a la oligarquía local. El contenido amoroso de sus poemas propició toda clase de habladurías, rumores y noticias falsas sobre su vida. Sus poemas fueron acogidos con entusiasmo desde la antigCedad, se recitaban y se conoc-an en la Atenas del s. V a.C. Otro tanto sucedió mucho más tarde en Roma en donde los poetas latinos alaban sus poemas. Era una poetisa famosa, por tanto, también en Roma en donde había bustos de la poeta (cf. el discurso de Cicerón contra Verres, acusado de robar un busto de Safo). Ha sido probablemente la poeta más traducida y más imitada de la antigüedad clásica.

La poetisa actuaba probablemente como maestra de jóvenes aristócratas, preparándolas para sus casamientos y sus maridos. El espacio en donde enseñaba se conocía como Thíasos. Allí aprendían a recitar poesía,a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes de flores, etc. De sus poemas se deduce que Safo se enamoraba de sus discípulas y mantenía probablemente realciones con muchas de ellas. Todo esto la ha convertido en una abanderada del amor entre mujeres.
Cuenta la leyenda surgida a partir de algún fragmento de la propia poeta en el que hace mención de Faón (un hombre bellísimo del que se enamoró la propia diosa Afrodita, según el mito) que se suicidó desde la roca de Léucade (roca desde la cual se suicidaban los enamorados) arrojándose al mar, cuando su amor por Faón no se vio correspondido. El tema fue retomado por el poeta latino Ovidio quien lo popularizó. Fue especialmente querido por pintores del s. XIX que reflejan una visión completamente romántica de Safo con el pelo largo apoyada en la roca.




Safo, junto a su compatriota Alceo, son considerados los poetas más sobresalientes de la poesía lírica griega arcaica, de la que Terpandro y Arión son únicamente oscuros precedentes. Son, además, los únicos representantes de una producción literaria lesbia.

Safo habla en sus poemas de la pasión amorosa de manera desnuda, sin ornamentos, como una fuerza irracional, que se apodera del ser humano y se manifiesta en diversas formas, como los celos, el deseo o una intangible nostalgia. Podemos afirmar sin ninguna duda la expresión de sus sentimientos amorosos es tan sincera que el lector se identifica con ella inmediatamente, lo que despierta siempre nuestra admiración teniendo en cuenta que hablamos de poesís griega arcaica.
Esa impresión, además, no se detecta en otros casos, en la producción de otros poetas latinos y griegos. Un buen ejemplo de lo mencionado se describe detalladamente en uno de sus poemas, el más completo que se ha conservado de ella, una mezcla de himno y oración (el himno en honor de Afrodita). Su poesía tuvo un gran éxito ya en la Antigüedad, y sirvió de fuente de inspiración a grandes poetas, como los latinos Catulo y Horacio; ya a partir de la época alejandrina se puso de manifiesto el interés por conservar su obra e intentar descubrir nuevas partes.



Píndaro (Grecia, 0518 aC-0438 aC)

Poeta griego, generalmente considerado como el mayor poeta lírico de la literatura griega. Píndaro nació en el año 518 a.C., en Cinoscefalae, cerca de Tebas, en el seno de una familia aristocrática conocida como los ageidas. Sus amplios conocimientos geográficos, su tono aristocrático y su espíritu panhelCnico pueden atribuirse, al menos en parte, a la influencia de su familia en toda Grecia. Al parecer estudió con la poetisa de Boecia, Corinna, y fue derrotado por ella en un concurso poético. Corinna le aconsejó entonces "sembrar con la mano, y no con todo el saco", en alusión al uso excesivo del ornamento mitológico en la obra temprana de Píndaro.

En años posteriores, Píndaro viajó por todo el mundo griego, y su fama nacional le hizo merecedor de numerosos encargos. Pasó dos años en Sicilia, invitado por Hierón I, rey de Siracusa, y compuso Epinicios (extravagantes cantos de alabanza) para Hierón y otros reyes, así como para las más nobles familias griegas. Ningún otro poeta griego supo expresar como él la unidad espiritual preservada por la religión y la lengua común, y por la tradición recuperada de los juegos olímpicos panhelénicos. Tan grande fue la fama de Píndaro que cuando Alejandro Magno saqueó Tebas, en el año 335 a.C., dejó intacta su casa. 

Píndaro representa la culminación de la lírica coral griega, compuesta para ser cantada, con acompañamiento musical, por coros de jóvenes, en oposición a la lírica personal, cantada o recitada por una sola voz. Píndaro compuso para los dioses himnos, ditirambos, odas, canciones, cantos fúnebres y elogios, pero de toda esta producción no quedan más que unos cuantos fragmentos.



Su obra conocida abarca al parecer sólo una cuarta parte del total de su producción, y está formada por cuarenta y cuatro epinicios u odas triunfales en honor de los vencedores de los cuatro grandes juegos nacionales: olímpicos, pitios, itsmios y nemeos. Su estructura es bastante compleja y contienen una importante carga moral, así como un profundo sentido religioso, que siempre fue uno de los rasgos más notables de la lírica coral griega. El procedimiento habitual de Píndaro para alabar a los vencedores de los juegos consistía en insertar en la parte central del poema un mito que expresaba el estado de ánimo general en esa ocasión o relacionaba al héroe victorioso con el pasado mítico. En Píndaro se observa un tratamiento de los mitos griegos distinto al de los poetas épicos y más próximo al de la tragedia atica. Del mismo modo, introduce en sus odas numerosas reflexiones de carácter fiel y moral, y proclama la libertad.



Anacreonte

En un estudio de la lírica griega siempre aparecen unidos los nombres de Safo y Anacreonte. Quizás se pudiera pensar que son contemporáneos. No es así: entre el poeta y la poetisa se interponen unas decenas de años. La razón de esta cita unida se debe al nexo de un lirismo personal. Anacreonte es el continuador de la escuela personal de la que Safo fue maestra. Aparte de la diferencia de tiempo y de patria, pues Anacreonte posiblemente es de Teos, hay una diferencia que es notable: en Safo el amor y el odio se dan en estado de arrebato. Se viven sin término medio. En Anacreonte, ni el amor ni el odio se profundizan. Todo lo toca superficialmente.
Temática y estilo: El vino, los amores ligeros, los pequeños placeres de la vida, la juventud. Claramente se revela en estos versos un poeta epicuro (aquel que sigue las doctrinas de Epicuro), sensual, voluptuoso, amigo de los placeres, ansioso de lo blando, lo alegre. Es un reflejo de su propio carácter. Si él era jovial, despreocupado, alegre, incapaz de enfrentarse a los grandes problemas y abordar grandes temas, no hay que esperar de él sino un estilo alegre, juguetón, festivo y lleno de gracia y donaire.


Anacreonte no escribe para él o para sus amigos. Escribe para los príncipes o tiranos que le hacen de "mecenas". Viene a ser una especie de "juglar" (al estilo de los juglares medievales) que al final de los banquetes pone una nota jocosa y desenvuelta, acomodada al ambiente, pero siempre intranscendente. Indudablemente poseía un espíritu fino y era un gran conocedor del corazón humano en sus cotidianas debilidades. Al igual que Safo, también ha pasado a la literatura como creador de estrofas: la estrofa anacreóntica.


Alceo (s. VII a.J.C.)

Poeta lírico griego. Aristócrata y contemporáneo de la poetisa Safo, participó en las luchas políticas de su tiempo. Condenado al exilio, viajó a Egipto y a Tracia. Es autor de himnos, de epigramas y de odas escritos en dialecto eólico, de los que se conservan sólo fragmentos. Su personal lirismo se plasma en la vivacidad de la forma métrica que lleva su nombre y que Horacio adaptó a la métrica latina.
Alceo era un comprometido partidario de la aristocracia y de la lucha de clase para conquistar el poder por lo que luchó contra los tiranos Mirsilo y Pitaco. Sus obras fueron reunidas en época helenística en diez libros, conservándose unos doscientos fragmentos donde se manifiesta su ideología política junto con el amor efébico y la alegoría. Su estilo es firme y claro, destacando su virilidad.


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